スペイン史研究

ESTUDIOS DE HISTORIA DE ESPAÑA

Número 35 (diciembre 2021)

Cómo se ha representado a Viriato,

el héroe de la Guerra lusitana (155 a. de C. - 139 a. de C.)

 por Kaori ADACHI

 

En la historia ibérica prerromana, el lusitano Viriato es una de las figuras más célebres que acaudilló la resistencia de varios pueblos indígenas contra los invasores romanos. La leyenda de su ascenso desde sus orígenes humildes hasta convertirse en el general de los íberos y el amicus populi Romani, así como su trágica muerte tras su traicionero asesinato, han sido descritas y representadas con repetición en diversos medios, desde las fuentes históricas antiguas hasta las series dramáticas televisivas del siglo XXI. Por esta razón, aunque Viriato es un héroe nacional tanto de España como Portugal, su virtud también ha sido alabada en la historia europea.

Para analizar la historia de su representación y recepción, en este artículo se recopila y enumera las fuentes sustanciales en las cuales aparece Viriato, trazando algunos esquemas preliminares.

Las fuentes clásicas consultadas fueron las de Lucilio y Polibio, quienes fueron contemporáneos de las Guerras ibéricas. Posteriormente, siguen las de Posidonio y luego las citas de Diodoro, Livio, Appiano y Dion Casio (todos ellos del lado romano). Ahí, se pueden observar algunos componentes elementales de su leyenda: 1) su ascenso de un simple pastor y ladrón a general; 2) su esencia humilde, así como su postura justa y generosa con los demás (una especie de estereotipo del 'buen salvaje'); 3) el hecho de que fue un sobreviviente de una masacre; 4) la traición y su muerte trágica que incumplió su ambición; y 5) el hecho de que fue el primer líder de la nación que unificó a diversos pueblos.

En épocas sucesivas (ss. I y II d. de C), escritores como Valerio Máximo y Floro, quienes compararon a Viriato con Rómulo, aportaron información sobre él. La descripción de Eutropio (s. IV) sobre la Guerra lusitana sirvió como fuente de información para Juan Antioqueño (s. VII), dejando además un vestigio para la enciclopedia bizantina, Suda, del siglo X.

La Historia contra los paganos de Paulo Orosio (principios del s. V) también relató las guerras romanas en Iberia y tendría una influencia en los escritos históricos posteriores tanto en el Occidente cristiano como en la España musulmana, como lo demuestra su traducción árabe anónima del siglo X. En consecuencia, tanto la Crónica del Moro Rasis (finales del s. X) como Muqtabis de Ibn Hayyan (s. XI) se refieren a Viriato, pero con notables alteraciones.

En la Castilla del siglo XIII, el rey Alfonso X, el Sabio, recopiló la Estoria de España (conocida también como la Primera Crónica General) la cual muestra una visión sobre Viriato bajo la línea de Orosio. Posteriormente, se publicó una serie de Historia/Crónica General de España siguiendo esta misma idea, la cual reconstruyó y evaluó de nuevo los relatos sobre Viriato, como fue el caso de las obras de Morales (s. XVI), Mariana (s. XVII), y Lafuente (s. XIX).

En los siglos XVI y XVII, Viriato fue mencionado cada vez más fuera de la historiografía y apareció en los argumentos humanísticos y en la literatura del "Siglo de Oro" (tanto en prosa como en verso). Algunos ejemplos fueron Sepúlveda en el contexto del elogio de la osadía de los 'hispanos'; Camôes en su epopeya sobre el ilustre lusitano (igual al origen de los portugueses); Lope de Vega en La Arcadia; Quevedo dedicando una elegía; Cervantes en El Quijote alineándolo con César y Aníbal; y Mascarenhas titulado su poema épico portuguesa Viriato Trágico. Finalmente, a partir del siglo XVII, numerosas novelas y obras de teatro populares lo tienen como su protagonista.

La popularidad de Viriato se amplió con representaciones en las artes plásticas del siglo XIX, en medio de los movimientos nacionalistas que había en toda Europa. Existen al menos tres cuadros con el título La muerte de Viriato (1808, 1854, 1890). También, hay una estatua en el Arco del Triunfo en Lisboa (1862); un medallón en el techo de la Diputación de Zamora (1882) y en el centro de la misma ciudad, una estatua de bronce (1883) asentada en 1903 sobre una gran piedra de granito (esta plaza posteriormente recibiría su nombre).

La historiografía de esta época, por supuesto, también estuvo marcada por el nacionalismo, al igual que las interpretaciones de Viriato realizadas en la mencionada Historia General de Lafuente y la Römische Geschichte de Mommsen (1854).

El siglo XX comenzó con otro erudito alemán alabando sus heroicas hazañas. Es el artículo de Schulten «Viriatus» (1917), el cual se tradujo al español y al portugués. Por otro lado, el gobierno de Franco hizo uso de Viriato, por ejemplo, en la educación primaria, como se ve en los libros de texto de la época.

En suma, los cinco componentes elementales de la leyenda de Viriato señalados con anterioridad están más o menos respaldados por hechos históricos, o al menos explicados como la respuesta romana a la casi exitosa resistencia indígena. Desde el punto de vista ibérico, no es extraño que se emplee a un líder de estas características para suscitar emociones patrióticas y nacionalistas. Sin duda, estudios más detallados de las repeticiones y transformaciones de su imagen podrían ayudar a comprender los puntos de vista y los valores de cada época.

Número 34 (diciembre 2020)

Influencia de la moneda islámica en el sistema monetario de la Península Ibérica.

 

Por Toshihiro Abe

 

Son numerosos los estudios históricos sobre la conquista islámica de España. Sin embargo, los investigadores japoneses apenas han prestado atención a la influencia de las monedas islámicas en el sistema monetario de los reinos cristianos, como los de Castilla y Aragón. Las investigaciones suelen centrarse en aspectos políticos y culturales, pero no en los económicos ni, por tanto, en la moneda, aunque esta fuese determinante en la conformación de la economía y la sociedad en que circulaba. Además, la moneda es sin duda fuente importante de información histórica, especialmente para la Edad Media, época de la que quedan escasos documentos escritos.
 
Este artículo defiende el uso de la moneda como fuente de información tanto para la historia general como para la específica del sistema monetario de Castilla y la Corona de Aragón hasta mediados del siglo XIII, es decir, hasta que los cristianos conquistaron casi toda la Península con excepción del reino Nazarí de Granada.
 
En el capitulo dedicado a las herramientas de investigación se explican en primer lugar las características generales de la numismática de la Península Ibérica en la Edad Media y se señalan algunas de las principales publicaciones sobre historia monetaria general de la Península y de cada uno de los reinos hispánicos de la época. A continuación se comentan las publicaciones y congresos que reflejan las nuevas tendencias de la numismática y los catalógos de cada reino o región. Finalmente, se señalan los diccionarios numismáticos, tratados técnicos de acuñación de monedas y revistas numismáticas principales.
 
En el siguiente capítulo se hace un resumen de la historia monetaria de Castilla. Hasta el siglo XI no se acuñaron monedas propias ni en el reino de Asturias ni en el de León. Solo se utilizaban monedas extranjeras, sobre todo las monedas islámicas de los Omeyas. Después de la caída de la dinastía Omeya en el siglo XI, el rey Fernando I mandó producir “denarius”, monedas de plata de estilo occidental. Con todo, los reyes de Castilla y León de la época eran conscientes del valor de la moneda islámica, sobre todo de la moneda de oro, por lo que reyes como Alfonso VI, Alfonso VII y Alfonso VIII imitaron las monedas de oro de la dinastía Almorávide, a las que llamaron “morabetinos” o “maravedís”. Tras la llegada de la moneda de oro de la dinastía Almohade, en Castilla y León se comenzó la fabricación de monedas de oro a las que se dio el nombre de “dobla”en la segunda mitad del siglo XIII, mientras el “maravedí” fue el nombre dado a la moneda de plata en el reinado de Alfonso X, aunque luego, en el siglo XIII, desapareció poco a poco como moneda real. Sin embargo, el término “maravedí”sobrevivió convirtiéndose en moneda de cuenta. Así se conformaron las características principales del sistema monetario de Castilla: una fuerte tradición de uso de la moneda de oro, procedente de la moneda de oro islámica, y del “maravedí” -término procedente del de la moneda de oro de la dinastía Almorávide- como moneda de cuenta.
 
En el siguiente capítulo se resume la historia monetaria de la Corona de Aragón. Dos son las características principales del sistema monetario de este reino: la fuerte influencia del sistema monetario occidental, es decir, el sistema de la dinastía carolingia o el mundo latino-católico y la debilidad del poder imperial en el control del sistema monetario. Los orígenes de los condados catalanes se remontan a la conquista de Carlo Magno. Ya antes del año mil, se empezó en los condados a acuñar monedas, aunque manteniendo el estilo carolingio. En Cataluña también algunos gobernadores, como los condes de Barcelona, imitaron las monedas de oro islámicas en el siglo XI. Sin embargo, estas imitaciones duraron poco y los condes de Barcelona -reyes de Aragón- hicieron sus propias monedas siguiendo el mismo sistema de otros reinos europeos. Por otra parte, debido a las dificultades políticas y económicas, los reyes poco a poco perdieron el control de la acuñación de monedas a lo largo  de los siglos XII y XIII.
 
En la Baja Edad Media, las peculiaridades del sistema monetario de cada reino cristiano acentuaron sus diferencias. Castilla mantenía las tradiciones procedentes del sistema islámico: el estilo de la moneda de oro y el uso del “maravedí”como moneda de cuenta. El rey, además, ostentaba el monopolio de acuñación de monedas. En cambio, la Corona de Aragón hizo sus monedas siguiendo el estilo europeo, pero el rey no pudo controlar la producción monetaria. Estas diferencias se prolongaron a pesar de la unión de los dos reinos tras el matrimonio de los Reyes Católicos, con ventaja del sistema de Castilla, aunque en las transacciones transfronterizas el uso del sistema monetario de origen islámico constituyó una gran desventaja.
 

 

Las estrategias y las redes migratorias de los trabajadores no cualificados en el Madrid de la Edad Moderna: un estudio de los casos galaico-asturianos (1701-1820)

 

Por Hidenao Dohino

 

En la sociedad rural, basada en las explotaciones de las unidades familiares, la migración en busca de trabajo tanto temporal como estacional era una de las pocas maneras de conseguir dinero junto con la venta de productos principalmente agrícolas. A lo largo de la Edad Moderna fueron frecuentes las migraciones en busca de trabajo. Ya en el siglo XVIII las migraciones temporales se habían convertido en una parte importante del ciclo de la vida para muchas familias rurales, que llegaron a formar “redes” o “diásporas” en los lugares de destino.
 
A pesar del auge de los estudios de las redes interpersonales en la historiografía de la migración en la Edad Moderna, estos han centrado en los grupos privilegiados, como los aristócratas, militares, eclesiásticos y comerciantes, y no en los inmigrantes pobres que partían anualmente de sus tierras poniendo en marcha diversas estrategias de supervivencia. Esta modalidad de inmigración continúa siendo investigada desde la historiografía de la pobreza, en muchas ocasiones, sin tener en cuenta sus relaciones sociales; especialmente, las familiares y paisanas, que daban lugar a formas de apoyo mutuo. Partiendo de este estado de la cuestión, este trabajo analiza las prácticas que desembocaron en la formación de redes migratorias o diásporas por parte de los asturianos y gallegos en el Madrid del siglo XVIII y principios del XIX, como un ejemplo de las diferentes estratagemas que desarrollaban los inmigrantes, trabajadores humildes o descualificados, para asegurar su supervivencia.
 
Para ello hemos acudido a los testamentos y “declaraciones de pobreza” dejados en el Real Hospital General y de la Pasión de Madrid, que se conservan en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, como fuentes principales. También hemos utilizado otras fuentes complementarias, como las matrículas de aguadores, El Diario de Madrid, y una relación de recogida de pobres y vagabundos. Hemos seguido el rastro de todos los asturianos, gallegos y sus hijos en dicha documentación entre los años 1701 y 1820, consultando 5730  documentos, muestra que consideramos representativa.
 
Primeramente, analizamos cuantitativamente los aspectos demográficos y laborales a partir de los datos de tres décadas (1701-1710, 1751-1760 y 1791-1800), para dar una imagen general de nuestros protagonistas y al mismo tiempo establecer diferencias en base a los obispados de los que procedían. A continuación, procedemos al análisis cualitativo utilizando los datos del total de la muestra. Para no obviar la existencia de redes familiares y paisanas, intentamos aproximarnos a la vida de los gallegos y asturianos en relación con sus familias y paisanos, a pesar de la frecuente invisibilidad de estos últimos en los documentos. Estas relaciones suponen la base de las redes, las cuales analizamos fijándonos principalmente en informaciones tales como deudas, sueldos impagados, los bienes guardados y albaceas, y reconstruimos una parte de sus relaciones sociales, prácticas y estrategias, que explicarían los factores de la formación de sus diásporas. Nos centraremos en tres oficios: aguadores, panaderos-tahoneros y vendedores ambulantes de lienzo, que nos aportaron información relativamente abundante.
 
Las conclusiones que hemos obtenido son, en primer lugar, que los inmigrantes humildes o descualificados también sustentaban sus redes implicando a sus familias y paisanos, valiéndose de algunos espacios concretos, tales como posadas, casas y hermandades. La información de búsqueda de personas en el Diario de Madrid nos permite entrever la figura de los inmigrantes jóvenes gallegos que iban a la corte en busca de sus familiares, que ya trabajaban de panaderos o tahoneros, para así conseguir trabajo, muchas veces el mismo oficio, gracias a su influencia. Así, los gallegos llegaron a suponer 2/3 del total de los panaderos madrileños a mediados del siglo XIX.
 
A partir de los testamentos de los vendedores ambulantes de lienzos, podemos ver que al llegar a Madrid, acudían también a sus paisanos, que trabajaban como criados o panaderos y tahoneros, pidiéndoles ayuda tanto en forma de dinero como en la custodia de mercancías, su venta, cobro y posterior envío de los beneficios.
 
Además, aquellos inmigrantes que eran trabajadores no cualificados solían servirse de otras estrategias, como la herencia, el arrendamiento, el traspaso y compraventa del oficio, o los “derechos laborales” entre familias, paisanos y amigos. En el caso de los aguadores, la “plaza” o derecho laboral no era barata. Para poder permitírsela necesitaban ayuda económica o, en otros casos, adquirirla con sus personas de confianza dividiendo el pago entre todas ellas, algo que explica por qué era tan habitual encontrar asturianos ejerciendo como aguadores. Sin duda, el ejemplo más destacado es el de estos últimos, aunque estas prácticas pueden ser constatadas en muchos otros oficios no cualificados, como el de los taberneros y los vendedores ambulantes o los mozos de trabajo. Todos buscaban de esta manera asegurarse el sustento, trabajando gracias a la intermediación de sus familias y paisanos en Madrid, ciudad en la que era habitual el paro.

 


La Habana colonial y el transporte de prisioneros carlistas durante la Primera Guerra Carlista (1834-1837)

 Por Yukari Yashima

 

España, a lo largo del siglo XIX, intentó construir un Estado moderno con base en la nación española, al tiempo que se perpetuaba como imperio ultramarino gracias a sus territorios isleños -Cuba, Puerto Rico y Filipinas-, cuyo mantenimiento fue la principal directriz de su política exterior. Para analizar la relación de estos dos procesos históricos nacional-imperiales, que parecen incompatibles a primera vista, este artículo pretende abordar las remisiones de carlistas sentenciados a Cuba durante la Primera Guerra Carlista(1833-1840).
 
En la primera parte, se intenta aclarar la cifra de los deportados, la forma en que se transportaron, datos de sus perfiles, tales como la edad, el estado civil, la procedencia, el oficio, etc., y su estado de salud al llegar a La Habana después de un mes y medio de navegación. Se transportaron unos 2.600 carlistas desde mayo de 1834 hasta diciembre de 1837, de los cuales más del 60 % procedían de Barcelona y Tarragona. Esto nos permite pensar que ellos formarían parte de las partidas que operaban en este territorio y en la zona del Maestrazgo. Muchos relegados llegaron al puerto en un estado miserable y enfermos. La mayoría de ellos eran jóvenes y procedentes de un medio rural. Vale la pena fijarse en que los barcos utilizados no eran militares sino privados y que más del 60 % eran mercantes que se dedicaban a los negocios ultramarinos entre Cataluña y el Caribe. Los carlistas fueron transportados junto a mercancías como vinos, aguardientes, telas y frutos secos.
 
Después de someterse a un chequeo, los deportados eran destinados al servicio de armas en los regimientos desplegados en la isla, pero una parte de ellos, los que tenían oficios como albañil, carpintero, cantero o tornero, fueron utilizados en obras públicas de gran escala realizadas bajo el mando del Capitán General Miguel Tacón como máxima autoridad (1834-38).
 
En la segunda parte, se intenta examinar el significado histórico que tenían estos trabajos forzados en el contexto del colonialismo español del siglo XIX. Miguel Tacón fue el primer capitán general que envió el gobierno liberal establecido después de la muerte del rey Fernando VII. Tan pronto como llegó a La Habana, procedió a ordenar el espacio urbano de la ciudad, que se iba expandiendo rápidamente más allá de las murallas. Las obras públicas eran costosas. La persistente escasez de mano de obra, causada por la expansión económica azucarera y la ilegalización del tráfico de esclavos, había elevado  los jornales. Por otra parte, la antigua cárcel estaba llena de presos comunes o vagos condenados por la dura política de orden público. En tal estado de cosas, Tacón empezó a utilizarlos como mano de obra barata para la realización de sus obras.
 
Las obras más importantes eran la construcción de una nueva cárcel y el mejoramiento de un camino militar que conectaba el Castillo del Príncipe y la ciudad, donde los carlistas fueron obligados a trabajar con otros presos comunes, esclavos, cimarrones capturados, emancipados y vagos. En esas circunstancias tan penosas algunos de ellos murieron. Podemos explicar este afán de Tacón por el embellecimiento y la modernización de La Habana, la “capital” del imperio ultramarino, desde dos puntos de vista: 1) la consolidación de su poder político personal frente a las élites criollas, quienes tradicionalmente habían gozado de un poder autónomo otorgado por los reyes absolutistas, 2) la legitimación del dominio español sobre Cuba, frente a los países republicanos en crisis política y económica después de haberse independizado de España.
 
Los soldados carlistas derrotados en las batallas contra los liberales debieron “excluirse” del proceso de construcción nacional y Cuba también fue “excluida” de la nación española, ya que la isla quedó privada de los derechos políticos que había asegurado la Constitución del 1837 a todos los españoles. Así fue, durante el mandato de Tacón, como se configuraron las bases para una relación colonial con la isla en el liberalismo español. Se podría decir que la política de conservación del imperio ultramarino del siglo XIX se apoyaba en esta doble “exclusión”. La Habana se embelleció, pero en realidad la isla quedó degradada por completo al estatus de colonia.    

 

 

Número 33 (diciembre 2019)

El culto jacobeo en el siglo XIII: análisis de algunos textos históricos

 

por Kae TANABE

   
El presente estudio pretende abordar, mediante el análisis de algunos textos históricos, la evolución del culto al apóstol Santiago en el Reino de Castilla en el siglo XIII. Es ampliamente  aceptado por los investigadores que la peregrinación jacobea alcanzó su cenit en los siglos XII y XIII, comenzando su declive a finales del siglo XIII. Ciertamente el inestable entorno político-social del siglo XIV, causado por sucesos tales como la pérdida de los Santos Lugares para la Cristiandad, el estallido de la Guerra de los Cien Años, la difusión de la peste negra y el inicio del Gran Cisma de Occidente, afectó al número de peregrinos que se dirigían a venerar las tumbas de los santos. Tampoco se salvó Santiago de Compostela, donde reposan, según cuenta la leyenda, las reliquias de Santiago. Además, el Reino de Castilla ya había entrado en la etapa de la llamada Gran Reconquista. Es decir, el interés de los reyes se concentraba, más que en el siglo anterior, en las zonas meridionales, muy alejadas del centro gallego. ¿La “indiferencia” regia hacia Santiago fue una de las razones por las que el Camino de Santiago sufrió su declive? Para confirmarlo, observamos y comparamos las descripciones sobre el apóstol en los textos escritos por orden de los reyes en el siglo XIII: Chronicon Mundi de Lucas de Tuy, De Rebus Hispaniae de Rodrigo Jiménez de Rada, y Estoria de España y Cantigas de Santa María, las dos compiladas bajo la dirección de Alfonso X el Sabio.

Lucas, que era aún diácono de la iglesia de San Isidoro de León cuando redactó su Chronicon, era gran devoto de este santo sevillano. Aunque tenía algún respeto a Santiago y admitía la importancia de la iglesia de Santiago, evitó que apareciera el nombre de Hispania o sus derivados junto al nombre de Santiago, mientras que a san Isidoro lo llamó “doctor hispano” o “arzobispo hispano”.

En la crónica de Rodrigo, arzobispo toledano, es manifiesta la rivalidad con la sede de Santiago por la cuestión de la primacía. En el capítulo de la Batalla de Coimbra parece que Rodrigo quiso representar a Santiago no como patrón de Hispania, sino como un mero caballero que ayuda a los cristianos en los campos de batalla contra los musulmanes.
Por otra parte, Santiago recuperó la posición de patrón del reino en la Estoria de España.
Se considera que la versión primitiva de esta crónica se compiló hacia en 1270, cuando el rey gozaba de una paz transitoria tras la conquista de Cádiz y Niebla y el final de la rebelión de los mudéjares. Ahora su reino abarcaba un territorio de mayor amplitud, desde el golfo de Bizcaya hasta el de Cádiz. Posiblemente la crónica alfonsí se redactó ya con cierta conciencia hispana y algún tipo de sentimiento nacional, lo que, en consecuencia, dio lugar a la proclamación del santo como patrón del reino.
Sin embargo, los itinerarios que presentan los diplomas reales muestran que Alfonso X nunca visitó Santiago de Compostela y su padre Fernando III fue allí solo una vez, en fuerte contraste con Alfonso IX, padre de Fernando III, que peregrinó repetidamente a Santiago. No hay duda de que la Gran Reconquista les impedía acercarse a la ciudad compostelana. También el que Alfonso X fracasara en su ambición de nombrar arzobispo de Santiago a su hijo natural empeoró las relaciones entre el monarca y la Iglesia y lo hizo distanciarse de Galicia.

Keller opina que Alfonso X menosprecia a Santiago en las Cantigas, al resaltar aquellas en las que la Virgen María curó las enfermedades que Santiago no había sanado. O’Callaghan, sin embargo, le replica aduciendo que para el rey, devoto mariano, era lógico que la Virgen, madre de Dios, estuviera en un rango superior al de los apóstoles. El título que él mismo se da en la cantiga 367, Rey de Castela e de Santiago de Compostela, no reivindica el derecho de dominio del territorio de Santiago, sino que es reflejo de la discordia que existe entre el rey y el arzobispado compostelano.

La devoción mariana apareció en el siglo XII y cobró un auge creciente en el siglo XIII. Uno de los mejores ejemplos es Alfonso X. Pero el hecho de que en su testamento se encuentren frases como “Santiago que es nuestro sennor, et nuestro defensor, et nuestro padre” señala que todavía en el siglo XIII Santiago seguía siendo uno de los santos más venerados por los reyes. El culto a un santo estaba estrechamente ligado a la realeza, pero es posible que la marginación geopolítica de Santiago de Compostela según avanzaban las reconquistas andaluzas y el empeoramiento de relaciones entre la sede apostólica y la realeza debilitaran
el culto que se rendía a Santiago.
 



 

Análisis del discurso antiislam de VOX
y sus consecuencias sobre el discurso del Partido Popular

por Maho Ikekita

 

Hasta hace poco tiempo, España constituía una excepción en Europa por lo que se refiere al auge que la extrema derecha está viviendo en la actualidad. Sin embargo, en la segunda mitad del año 2018 irrumpió VOX en el panorama político español, un partido de extrema derecha fundado a finales del año 2013 por políticos procedentes del Partido Popular que en los últimos años ha ido cobrando fuerza y que ha pasado de no conseguir representación en las primeras elecciones a las que concurrió a ocupar un papel decisivo en varios ayuntamientos y comunidades autónomas. 

En su discurso, en el cual se tratan algunos de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad española, tienen especial interés sus propuestas sobre las políticas de inmigración, ya que, si se analizan bien, resultan ser, en realidad, estrategias de ataque hacia la comunidad musulmana y hacia el islam. Sin embargo, en la bibliografía que trata de las causas de la escasa presencia de los partidos de extrema derecha en España, aunque se analiza la percepción que los españoles tienen hacia los inmigrantes en general, no se discriminan los datos relativos a la inmigración musulmana.

El objetivo de este artículo es, por un lado, entender la lógica con la que opera dicho discurso antiislam, y por otro, ponderar cómo ha afectado al discurso del partido que representa la derecha tradicional, el Partido Popular, que ha sido la cantera de dirigentes de VOX. 

En la primera parte de este artículo damos información general sobre VOX, su historia, los comicios a los que ha concurrido y sus resultados, y hacemos un repaso por la biografía de su presidente, Santiago Abascal. Luego, analizamos la bibliografía relacionada con el tema de este artículo. Después analizamos los datos demográficos de la población musulmana en el territorio español y los relativos a la percepción que los españoles tienen de los musulmanes, y ofrecemos una breve historia del discurso antiislam en España. Luego, tras analizar el discurso antiislam de VOX y dividirlo en tres etapas, extraeremos sus características antiislámicas. Al final, analizaremos la lógica en la que se sustenta este discurso y cómo ha influido sobre el discurso del Partido Popular. 

En cuanto a los materiales que utilizaremos en este artículo, no nos limitaremos al uso de documentos oficiales del partido, sino que también incluiremos las declaraciones que el propio partido y sus autoridades publican en distintos medios. Además, debido a la importancia que da VOX a las redes sociales, creemos que puede ayudarnos para alcanzar una visión panorámica de su ideología incluir los mensajes publicados en este tipo de canales digitales y examinar el modo en el que utilizan este tipo de herramientas. 

Al analizar este discurso, distinguimos tres momentos diferenciados. En una primera etapa, de marzo de 2015 a la primera mitad del 2017, VOX era un partido que apenas conseguía votos y utilizó el antiislamismo para obtener visibilidad entre el electorado de la extrema derecha. En 2018, hasta las elecciones al Parlamento de Andalucía de este año, aprovechando la crisis de los refugiados y los grandes movimientos migratorios que se vivieron durante ese verano, VOX insistió en su idea de poner en práctica políticas antiislámicas. A partir de 2019, VOX comienza a utilizar la idea de España como país líder en la protección de los valores europeos. VOX considera que Europa es una civilización cristiana y justifica sus ataques al islam como una forma de defensa de las esencias de Europa, entre otras, el cristianismo, la democracia y la libertad. Este tipo de planteamiento no es original, ya que es similar al que hacen otros partidos europeos de similar corte ideológico.

Por otro lado, al analizar el discurso antiislam de VOX descubrimos ciertas peculiaridades atribuibles al contexto español, ya que una parte de la península ibérica fue, durante siglos, territorio musulmán, y VOX alude cada vez que tiene oportunidad a distintos episodios históricos de al-Ándalus y la Reconquista. Es decir, por un lado utiliza la idea de las esencias europeas y por otro, recurre a los orígenes de España y a su historia anti musulmana para legitimar su discurso. De esta forma consigue un discurso fácilmente aceptable por un amplio número de personas.

Por último, trataremos de establecer puntos comunes entre el discurso de VOX y el del Partido Popular, que en las últimas elecciones ha comenzado a imitar ciertos rasgos de su discurso antiislam, no solo en el contenido, sino también en el modo en el que lo expone. Este fenómeno podría interpretarse como un intento del Partido Popular de no perder votos a su derecha y de neutralizar el efecto que VOX tiene sobre su electorado. 

El principal interés que ofrece el análisis del discurso antiislam de VOX pasa por comprender por qué está ganando aceptación en la sociedad española, un país en el que convive un buen número de culturas distintas.
 
 

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