スペイン史研究

ESTUDIOS DE HISTORIA DE ESPAÑA

Número 15 (octubre 2001)

Mujer y eugenesia en España

por Junko Chiba

La eugenesia se formó en la segunda mitad del siglo XIX. Su objeto principal fue la creación de una generación mejor y el perfeccionamiento de la calidad del pueblo, la raza y la especie humana mediante la aplicación de las leyes biológicas de la herencia.

Puede constatarse que el entusiasmo por la eugenesia fue un fenómeno que se vio en más de 30 países del mundo, especialmente durante los principios del siglo XX. Actualmente son numerosas las investigaciones históricas que han sido publicadas sobre este tema, hasta el punto de que es posible hacer una comparación entre las situaciones de cada país. La similar situacián sucede en España, pero todavía no se puede decir que el número y la variedad de estudios son suficientes. Es por eso que en este trabajo trataremos de estudiar en detalle un aspecto de la eugenesia en España.

Analizaremos las opiniones de los intelectuales en la década de los años treinta con respecto a la eugenesia para que sirva como base de futuros estudios. La eugenesia tuvo muy en cuenta el tema de la reproducción y la mujer quedó relacionada directamente con esta cuestión debido a su rol de madre.

A principios del siglo XX, el concepto de eugenesia ya era conocido en Espafla. En esos días, España enfrentaba una gran crisis económica y, como crisis social sufría de una enorme tasa de mortalidad infantil y enfermedades, sobre todo en la clase baja. Al mismo tiempo, se creía que la "degeneración" de los españoles, es decir la baja de la calidad del pueblo español debido a la procreación de los enfermos hereditarios y las personas con enfermedades contagiosas y e incurables, se estaba extendiendo. Algunos intelectuales que se preocupaban por esta situación social, pensaban que su país estaba en decadencia y que la población estaba en proceso de "degeneración" y es por eso que trataron de buscar una salida a estos problemas por medio de la eugenesia.

En España, la eugenesia no cobró fuerza hasta la década de los años veinte. Intelectuales y profesionales insistieron en la necesidad urgente de resolver las cuestiones sociales como la mortaliclad infantil, los problemas jurídicos relacionados con los niños nacidos fuera del matrimonio, las enfermedades venéreas, etc. Comprendian que la norma católica tradicional no podía solucionar estos problemas, así que se propusieron discutir estos temas desde el punto de vista médico y jurídico. En esta polémica, la eugenesia no sólo fue utilizada como fundamento de las opiniones, sino también como una nueva norma sexual.

En 1928 y en 1933 se celebraron dos jornadas eugenésicas en Madrid. El Primer Curso Eugénico Español que se realizó en 1928, fue criticado "pornográfico" por el periódico católico El Debate y se suspendió por Real Decreto. Por el contrario, las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas de 1933 se realizaron en mayor escala que el Primer Curso y en la relación conciliadora con el gobierno republicano. A su vez, la determinación tomada por el gobierno de separar la religión y la política, funcionó como condición favorable para la realización de esta reunión académica.

En este estudio utilizamos unos discursos en las jornadas que se publican en los Genética, Eugenesia y Pedagogía Sexual. Libro de las primeras jornadas eugénicas españolas. El tema principal elegido para tratar en estas jornadas fue la reproducción y se discutió acerca de la concepción para bajar la mortalidad infantil. Además, varios conferenciantes hablaron de la importancia de la reproducción femenina utilizando la expresión de "maternidad consciente".

Hasta ahora, los trabajos de investigación relacionados con la "maternidad consciente" han tratado este tema en vinculación con el control científico y profesional de la mujer, pero sin embargo, no han aclarado la relación entre el control profesional y la mujer suficientemente. Es por eso que en este trabajo estudiaremos el camino que condujo a la mujer a ser considerada objeto de control científico y profesional, tomando como base los discursos de los conferenciantes que participaron en las jornadas y analizando principalmente el aspecto de la "maternidad consciente".

Entre unos discursos de las jornadas, por medio de la expresión "maternidad consciente" se demandó la limitación del número de hijos, puesto que se sabía que la abundancia de partos traía malas consecuencias que podían llegar a afectar a la madre y a los hijos. Teniendo madres sanas, la siguiente generación sería también sana, en otros términos se deseaba evitar el nacimiento de hijos enfermos de la madre enferma, y es por eso que en las jornadas se discutió sobre la anticoncepción, el aborto y la esterilización. Sin embargo, la mujer no tenía los conocimientos necesarios ni la suficiente información acerca de la anticoncepción y el aborto, por lo que los conferenciantes aseguraban la necesidad de una medida profesional y científica. En cuanto a la esterilización, aunque se discutió acerca de la aplicación en la mujer "no apta" para la reproducción, muchos no apoyaron que la ley fuese aplicada en forma obligatoria.

Es cierto que la anticoncepción y el aborto seguros, nos hacen pensar en la liberación femenina. Sin embargo, a causa de la meta eugenésica de tener una mejor generación, la sanidad del cuerpo de la mujer (madre), y el control científico y las intervenciones profesionales para el cuidado de la embarazada, se convirtieron indispensables. En definitiva, aunque "la maternidad consciente" esperaba cambiar la conciencia de la mujer y aceptaba el derecho a la decisión que ella tomase, esta concepción terminó siendo una justificación para el control de la reproducción femenina. Al mismo tiempo, era necesario establecer un sistema social con leyes, instituciones y planes de educación adaptados para garantizar el control médico de la mujer. Es decir, se exigió no sólo el cambio de conciencia de la mujer con respecto a reproducción, sino que también fue necesario cambiar la "conciencia social" para que la "maternidad consciente" fuera comprendida y llevada a cabo por toda la sociedad.

 

Apuntes sobre políticas económicas del Gobierno socialista en España. Críticas sobre interpretaciones «neoliberales»

por Kazuhiro Nogami

En esta nota de investigación se exploran críticamente los criterios de los politólogos que reprochan el Gobierno socialista español como «neo1iberales».

En el primer capítulo, se trata de reseñar los razonamientos con que se reprueba «neo1iberale» el Gobierno socialista. De manera previa, vale la pena de bosquejar el prototipo de la acusación politológica del «neo1iberalismo» del PSOE. Donald Share, que es públicamente reconocido denunciador pionero y representativo del «neo1iberalismo» del PSOE, blandió anatemas contra la transformación del partido marxista en uno socialdemócrata. PSOE se encontraba en el dilema de los «socialdemócratas» europeos. En este caso, el término «neo1iberal» no es nada más que simbólico. Se estimaron en mucho las políticas económicas de PSOE. Pero las críticas actuales son acerca de las políticas económicas. Sofía A. Pérez denuncia «neo1iberal» la política de alto tipo de interés del Gobierno socialista, que ha reducido inversiones industriales. Según Pérez, este alzamiento de la tasa se ha derivado del predominio de la banca sobre la industria y con motivo del mantenimiento del valor de la peseta, como la condición necesaria de la participación española en la integración monetaria europea. Tercer asunto en litigio es el fracaso de la políltica de renta del Gobierno PSOE. Jordi Roca Jusmet argumenta que una política monetaria restrictiva será perjudicial para la clase obrera, porque es de la economía capitalista. En cambio, se ha forjado una tesis de que los pactos sociales son deseables por la razón económica y de la solidaridad de los obreros. La causa del fracaso de la política de renta fue la actitud gubernamental. Pero, ¿es posible hacer un pacto nacional entre los trabajadores y los empresarios para contener los salarios en España, en donde se carece de un sindicalismo unido y centralizado? ¿Puede que haya un acuerdo nacional en la era de globalización económica? A estas preguntas contesta afirmativamente Sebastián Royo, cuyas pruebas son las experiencias españolas del acuerdo nacional del Pacto de Moncloa hasta el AES y los de la era del Gobierno PP, y también hace referencia al neocorporativismo de los casos sueco y austriaco.

En el segundo capítulo, estas imputaciones se ponen en examen y se buscan explicaciones alternativas, adaptables a la política fiscal española y al desarrollo de la ruptura de concertación desde los protagonistas de las relaciones laborales. En primer lugar, se pretende delatar que la acusación, que censuran la política monetaria restrictiva. se fundamenta sobre una visión económica peculiar. Se revela que la política fiscal del Gobierno PSOE no era restrictiva sino expansiva y contracíclica. Puede que sea «keynesiana». Lo que significa es una paradoja de que las acusaciones del «neo1ibera1ismo» se fundamentan sobre la base económica, que quita importancia ---o simplemente rechaza--- la expansión del sector público, y que es algo parecida al «monetarismo» más que «keynesianismo». Además, el reproche del «neoliberalismo» de PSOE es escéptica a los efectos de la globalización económica. En el caso de Sofía Pérez, muestra su hostilidad contra la integración europea, que es el desiderátum de los demócratas españoles. Analizados los contenidos de los gastos públicos, Caries Boix hizo una explicación alternativa de que las preferencias políticas de los socialdemócratas son hoy en día más que nada el acelerar la inversión en capital social y humano. Es evidente que el Gobierno socialista estaba construyendo un Estado de bienestar. En segundo lugar, se pretende destacar que los fracasos del pacto no se deben cargar al Gobierno sino a una polarización de los grupos sociales. Los empresarios rechazaban la negociación colectiva sin «despido libre» y el presidente de la CEOE, Cuevas, que no es empresario sino ex-oficial del sindicato vertical del franquismo, no podía asumir la responsabilidad de inversiones empresariales. Los sindicalistas en su lugar cambiaron su estrategia en materia de concertación, consolidando el poder absoluto de Redondo, quien «llevó a cabo una purga sin precedentes en el seno de UGT, prescindiendo de todos aquellos dirigentes sospechosos de trabajar para Ferraz».

En conclusión, se pretende resumir tres lecciones para futuros ensayos. Primero, Ia política fiscal puesta en marcha por el Gobierno González fue «keynesiana», pero ya no lo es la base de los críticos, que coincide con los criterios de derecha. Por eso, el esfuerzo de PSOE de mantener el Estado de bienestar estaba suscitando una reprobación como «neo1ibera1», mientras las políticas auténticamente «neo1ibera1es» del PP atraían y atraen los votos de obreros y desempleados, promoviendo una expectación del aumento de empleo. Segundo, hay que quitar el mito de pactismo en la transición democrática para divulgar los antagonismos actuales en España. Y tercero, aunque la tendencia más moderada tenían un ideal semejante a la tercera vía de Blair o Schroeder, el Gobierno González no podía poner en práctica la racionalización de trabajo ni el mejoramiento de productividad, que provoquen los sectores de ingresos más bajos. Para contrarrestar los éxitos del «neolibera1ismo» genuino del Gobierno PP, PSOE tiene que fraguar un paquete de las políticas factibles.

 

La repoblación de los catalano-aragoneses en Sevilla en la segunda mitad del siglo XIII

por Yuka Morosawa

En la segunda mitad del siglo XIII, causado en cierto modo por la reconquista y la repoblación de unas partes meridionales de la Península Ibérica por las coronas cristianas, el comercio mediterráneo se desarrolló hacia la zona atlántica: se formó una gran esfera del tráfico marítimo internacional, extendida desde Italia hasta Flandes vía una serie de ciudades costales ibéricas, de las que el puerto de Sevilla, convertida en el confluencia de las múltiples rutas marítimas entre las dos mares, llegó a desempeñar el papel más importante como el conectador de las dos áreas comerciales, es decir, la mediterránea y la atlántica.

A través de este papel se ampliaron las actividades comerciales marítimas en torno a Sevilla en los siglos XIV y XV. Con abundantes productos agriculturas o ganaderas en su alfoz amplio, la ciudad portuaria del río Guadalquivir ejecutó varias funciones económicas, o sea, la financiera, la consumidora, exportadora, importadora y redistribuidora de diversas mercaderías desde y hacia las otras áreas europeas, el África y las islas del Atlántico medio, en las relaciones comerciales con las que aparecieron unas actividades de mercaderes y marineros sevillanos.

Concediendo importancia a la formación de este grupo mercantil andaluz, los investigadores de Historia Medieval de la región los últimos años han puesto en duda una opinión predominante y opinado que Andalucía en los siglos finales de la Edad Media no fue una colonia económica ni de los genoveses ni de otros mercaderes extranjeros. Según los historiadores los mercaderes y marineros locales tenían sus orígenes remotos en los países extranjeros, sobre todo Génova, y en los otros reinos castellanos, de los que habían venido a Sevilla muchos repobladores y comerciantes a establecerse y naturalizarse allí.

No cabe duda de la importancia de la existencia y actividad económica de los mercaderes sevillanos de orígenes genoveses y castellanos. Sin embargo, no me parece que esa opinión mencionada arriba sea suficiente. Entre los repobladores sevillanos, había también un considerable numero de "los catalanes"o los de distintos países de la Corona de Aragón, disfrutando del fuero de Sevilla y de unos bienes raíces bastantes. Y este ensayo ha tratado de examinar minuciosamente cuanto ellos significarían en el curso de la repoblación en la segunda mitad del siglo XIII y en el de la expansión comercial andaluz de los siglos XIV y XV.

Según el Libro de Repartimiento y unas cartas reales, los catalano-aragoneses no sólo se establecieron en la ciudad para comerciar o para prestar los servicios militares navales a la Corona de Castilla y al consejo sevillano con la misma condición que la de los genoveses y los castellanos, sino también poblaron unos pueblos en el alfoz para dedicarse a la agricultura y a los servicios militares terrestres como los castellanos, uno de aquellos pueblos que se había convertido en un puerto importante del embarque del aceite sevillano hasta el final de la Edad Media. Y además los vecinos sevillanos de origen catalano-aragones y los mercaderes catalanes estados temporalmente en la ciudad acabaron por formar los distintos grupos en un sentido en los años ochenta.

Si los monarcas castellanos repoblaron los extranjeros en los puertos ganados con un propósito de fomentar el comercio andaluz, basado en una idea de Sevilla como la ciudad comercial vinculada con todos lugares en ambas mares, incluidos los reinos catalano-aragoneses, lo que se muestra en el Primera Crónica General de España y otras fuentes, la actividad económica por los pobladores "catalanes" se podría considerar como uno de los aceleradores más significativos de aquella política económica real en varios aspectos: en la producción de unas mercancías agrícolas, en la construcción de las instituciones navales o organizaciones portuarias como una base para la expansión comercial del futuro, quizás contribuyendo allí con sus tradiciones marítimas, y en la actividad mercantil en los puertos andaluces conectando en especial Andalucía Bética a los distintos puertos mediterráneos, de las que alrededor del final de la Edad Media Valencia fue donde los mercaderes sevillanos venían más a menudo.

Por lo tanto sería preciso reflexionar si había algunos mercaderes sevillanos que tuvieran sus antepasados de origen catalano-aragonés del siglo XIII, y qué clase de relación mantendrían con la corona de su procedencia.

 

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